El  video se ha convertido en un importante aliado en las tácticas de mercadeo. Tiene enganche, toca las emociones, además la audiencia para este tipo de contenidos ha crecido exponencialmente en los últimos años. Estadísticas recientes destacan que el uso del video es clave para enamorar a los clientes, razón por la que no puede estar ausente en los planes de marketing.

Un estudio de HubSpot reveló que 78% de los internautas observa videos toda la semana y que 55% lo hace a diario. Cisco vaticina que los videos representarán más del 80% del tráfico de internet en todos los consumidores para 2021. Junto con el contenido escrito relevante y original, el video es una garantía para impulsar las ventas, para convertir, para fortalecer lazos con la audiencia.

Muchas empresas han entendido las señales. Si Google destaca que casi el 50% de los usuarios de internet busca videos relacionados con un producto o servicio antes de hacer la compra, entonces ¿por qué no incluir este contenido? Unbounce nos recuerda que las personas que ven videos tienen 1.81 más probabilidades de hacer una compra que las que no los ven.

El contenido escrito original y relevante es la columna principal en la estrategia de marketing. Es el factor clave para que la marca aparezca en los motores de búsqueda. Pero la inclusión del video es clave para darle un impulso importante al plan de mercadeo.

Hay que apuntar bien al objetivo

Como todos los contenidos establecidos en el plan estratégico, la creación del video debe estar basada en un objetivo. Al mismo tiempo debe ser relevante, atractivo y original. Por ello la planificación y la investigación son determinantes para la ejecución, con el fin de aportar valor.

Para la elaboración de los videos es clave tener en la mira a la audiencia que queremos impactar. El buyer persona debe ser el punto esencial antes de poner en marcha la producción del material audiovisual.

Es importante definir el objetivo de la publicación: el video puede ser para conocimiento de marca, tutorial, promoción de un producto, lanzar una nueva pieza, etc.  En esta parte es clave determinar el call to action para la audiencia una vez haya observado el video.

Más allá de la duración, la producción del video debe garantizar que sea único y original. Se necesita recabar toda la información referente a la competencia, estudiar las necesidades del cliente, y utilizar las aplicaciones que aporten para el montaje y edición de la pieza. Hay que invertir bien los recursos para desarrollar un trabajo de calidad.

5 razones para apostar por el video

Es atractivo y fácil de digerir. Consumir un video es sencillo. Solo basta hacer click para ver la información que ofrece. Por sus características es muy fácil de compartir en las redes sociales.  

Se adapta a cualquier plataforma. Según HubSpot, en Latinoamérica YouTube (95%) es el espacio donde los internautas observan más videos, le sigue de cerca Facebook (85%). También tienen buena acogida en Instagram (31%) y Twitter (25%).

Ayuda en la conversión. Por ser de fácil consumo, el video es clave para establecer enlace entre la marca y el cliente. Unbounce resalta que este tipo de contenido en el landing pages aumenta 80% la tasa de conversión.

Se adaptan al presupuesto de la empresa. El video debe ser creado en función del buyer persona. No se trata de una producción para cine o televisión sino una pieza para el formato digital que cumpla con el objetivo de llevar información y generar la reacción de la audiencia.

Incrementa la generación de leads. Alimentar las páginas con videos hará que más gente se interese por visitarlas y su tiempo de permanencia será mayor. Estudios indican que con el contenido audiovisual se pueden quintuplicar el tiempo de las visitas.